martes, 30 de noviembre de 2010

LOS LIBROS DE TEXTO A EXAMEN

En esta entrada del blog voy a tratar el tema del papel del libro de texto en la escuela actual. El pasado 24 de noviembre los estudiantes de 2º de Magisterio de Primaria de la Universidad Jaume I, asistimos a una conferencia llevada a cabo por Jaume Martínez Bonafé, Profesor Titular del Departamento de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Filosofía y CC. Educación de la Universidad de Valencia. Voy a hablar un poco sobre esta exposición y de las dos entradas de Jordi adell en su blog: El futuro de los libros de texto y Carta a los editores de libro de texto.


Empezaré por la conferencia de Jaume Martínez Bonafé. A modo de introducir el tema, explicó en que puntos se concretaba el libro de texto:

  • Una determinada teoría pedagógica.
  • Una correspondiente teoría del trabajo docente.
  • Un discurso que naturaliza las percepciones ideologizadas.
  • Un negocio editorial.

Ahí he puesto solo cuatro, pero en su libro "Políticas del libro de texto escolar" en la página doce podemos ver que refleja unos cuantos más.Opino igual que Jaume, que el libro de texto es más propio de la escuela escolástica del medieval, que por cierto su metodología aun perdura en la actualidad en algunas zonas, que de la sociedad moderna en la que vivimos en la actualidad. Y esto es un problema grave, ya que como el mismo apuntó, la metodología de esta escuela lo que provoca es la separación entre el sujeto y el conocimiento a construir, reflejando la cultura como un proceso estático.

Lo que más me hizo reflexionar de esta conferencia fue el interrogante sobre que maestro hay detrás del libro de texto. Estoy totalmente de acuerdo con Jaume, cuando afirma que el libro de texto esta provocando una “desprofesionalización” del docente. Este no controla ni los procesos, ni los productos y ni los medios de producción, quedando así apartado en este aspecto. Cuando opino que debe ser precisamente al contrario, un docente se supone que esta sobradamente capacitado para que él mismo, decida que herramientas, que metodologías o que recursos didácticos utilizar en el aula. Pero por desgracia no todos piensan así. Sólo tienes que fijarte en las críticas que reciben algunos solo por proponer la idea de una educación sin libro de texto, “eso es una locura” dirán muchos. Y yo me pregunto, ¿Por qué? ¿ Tan poco se confía en las capacidades de los maestros? Para que les sirve hacer una carrera de 3 años, si después el libro de texto le dice como tiene que dar la clase, y lo que es peor, a menudo le dicen como NO tiene que dar la clase. Y por no hablar de lo inútil que me resultan los centros de formación continua, si luego no se le da la oportunidad al docente de demostrar lo que aprenden en dichos centros.

Como bien dice Jordi Adell en la entrada de su blog: Carta a los editores de libro de texto
El problema no es el formato, son las ideas sobre educación que hay detrás del concepto de “libro de texto” y los usos que impone a los docentes. Es decir, yo no critico el libro de texto por ser en formato de papel, ni estaría satisfecho si se cambiaran todos estos a formato digital, craso error que sin embargo, las editoriales piensan que con esta transformación ya es suficiente. Critico el libro de texto como imposición de una metodología al docente. También la poca utilidad que tiene este material en el siglo XXI, donde tenemos acceso a información, mediante la Internet, que se actualiza constantemente y además es gratuito. Por no decir de la posibilidad de compartir conocimientos con otros profesionales de la educación o con alumnos de todo el mundo, cosa que obviamente el libro de texto no te ofrece. Es más, opino igual que Jordi, cuando afirma que en lugar de que la administración concrete los materiales de la enseñanza lo más conveniente sería que fueran los propios docentes, los más innovadores claro esta, los encargados de llevar acabo esta tarea. De echo, por voluntad propia ya lo están haciendo algunos grupos de profesores sin recibir ningún tipo de remuneración y compartiéndolo gratuitamente por la Internet. Estas ventajas, evidentemente, las editoriales no las quieren ver, ya que la palabra “gratuito” les produce picores y por ello presionan continuamente a la Administración para intentar evitar lo inevitable.

Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) ha criticado que las administraciones públicas “gasten dinero destinado a educación en ordenadores y pretendan que los contenidos se les regalen”. Yo creo que precisamente en la Internet no escasean los contenidos. Pero sigue denunciando “la maquina sola no da la inteligencia”. La máquina sola posiblemente no, y tampoco la da un libro de texto solo, pero para eso están los maestros. Es el maestro el que educa, y el libro de texto o la “máquina” son solo una ayuda.

Por lo tanto, queda evidenciada la progresiva y cada vez mas rápida decadencia del libro de texto como material didáctico, a pesar de la resistencia que ofrecen las editoriales por el gran beneficio que obtienen. Pero, ¿A que debemos atender? ¿ A los intereses económicos de unos o a la formación adecuada de los alumnos?. Pienso que se debería tener mas en cuenta el papel del docente en el ámbito educativo, cosa que el libro de texto no permitía, y por lo tanto se debería intercambiar este por otros recursos didácticos más innovadores como lo es la Internet.

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